La resistencia bacteriana a los antibióticos es un hecho conocido desde hace más de 50 años. Respecto a los hongos, este fenómeno era poco frecuente en la década de 1980. En los últimos años, el número de casos de micosis con falla terapéutica se ha incrementado en el mundo, lo cual es atribuible a una deficiencia en la función del sistema de defensa del cuerpo (sistema inmune), niveles bajos del medicamento en sangre, alteraciones en el metabolismo de los antifúngicos o antimicóticos, interacción con otros medicamentos y resistencia de los hongos ante cierto medicamento.
Durante muchos años, los compuestos antimicóticos fueron escasos y poco efectivos. Con el advenimiento de medicamentos como el miconazol y clotrimazol usados de manera irresponsable (crema o ungüentos), y posteriormente el ketoconazol, itraconazol, fluconazol y voriconazol utilizados en forma sistémica (inyectados o tomados), el tratamiento de las micosis se simplificó y mejoraron las expectativas de curación en estas infecciones.
Sin embargo, con la pandemia del SIDA, así como por el uso indiscriminado de drogas esteroides, cirugías y trasplantes, muchos investigadores notaron la aparición de casos de fallas en tratamiento con antimicóticos a diversos compuestos como ketoconazol, fluconazol e incluso anfotericina B.
En México, aunque no se han cuantificado los casos de resistencia en hospitales de atención general y de especialidades, se ha observado un incremento importante en el número de pacientes con micosis que no responden a los tratamientos; en algunos casos ha sido posible demostrar deficiencias en la actividad del sistema inmune. En otros, el comportamiento del padecimiento hace sospechar resistencia, principalmente en quienes reciben estos medicamentos como preventivos de infecciones futuras (en casos de trasplantes, SIDA, enfermedades tratadas con corticosteroides) o tratamientos repetidos con estos medicamentos sin uso controlado.
Con base en esta información, médicos del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social, realizaron estudios para verificar la existencia de resistencia a los tratamientos antimicóticos actuales. Encontraron que un tipo de hongo que causa infección en las uñas (onicomicosis) respondía poco al fluconazol, siendo las mejores alternativas de tratamiento medicamentos como terbinafina e itraconazol. En las infecciones por levaduras (otro tipo de hongo como Candida) en repetidas ocasiones se ha demostrado resistencia a uno o varios antimicóticos.
A pesar de que son pocas las observaciones registradas, un mismo grupo de hongos podría presentar más de un mecanismo pare evitar ser eliminado, lo que explicaría la multirresistencia desarrollada por algunos hongos.
Estos datos muestran lo importante del fenómeno de resistencia al tratamiento en pacientes mexicanos, ya que se observó resistencia en casi 20% de los hongos causantes de tiña de los pies, cuerpo, ingles y uñas y en 27.5% de Candida Albicans.
Lo anterior evidencia la importancia de siempre acudir al médico y utilizar medicamentos bajo prescripción médica así como estar bajo vigilancia y seguimiento para corroborar que el tratamiento está siendo efectivo.
Referencia informativa: Manzano, P. et al. La resistencia a los antifúngicos: un problema emergente en México, Gac. Méd. Méx. 2008, 144:23-26; Centinkaya, Z. et al., Antifungal susceptibilities of dermatophytic agents isolated from clinical specimens, Eur. J. Dermatol., 2005, 15(4):258-61